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Originalmente publicada el 23 de Agosto del 2009
 
In Rainbows en 35mm.
Cada vez que sale un disco de Radiohead, la crítica especializada le lanza elogios a la banda y lo catalogan como un producto superior, quizás en el contexto anual tengan razón, pero no en el del portafolio completo del artista.
Lo mismo está sucendiendo con Tarantino e Inglorious Basterds.
Siendo hoy domingo 23 de Agosto, le tomo formal protesta como La mejor Película en lo que va del Año (con buena distribución), aunque estamos hablando que estos primeros 8 meses sólo nos han traído Star Trek, Wolverine, Transformers 2 y G.I. Joe. Si hoy hiciéramos corte de caja en la terna de 10 para Mejor Película en los Oscares nos faltarían 8 lugares, el otro espacio estaría ocupado por The Hurt Locker (La mejor película en lo que va del año con mala distribución).
Ahora, en el contexto de la filmografía de Quentin Tarantino, Inglorious Basterds es de media tabla. Tarantino cae en su propia trampa y la mayoría de la trama se desenvuelve en escenas de diálogo extendido que crea la tensión adecuada, pero la acción en la que desemboca es muy corta y te quedas con ganas de más.
Es una lástima que Los Bastardos no tengan el tiempo suficiente de pantalla y parezcan actores de reparto, Brad Pitt incluído, porque sus escenas son deliciosas y memorables, la ausencia se debe a que Tarantino decide mostrarnos en pantalla la historia de ciertos personajes claves de reparto que le roban tiempo a la verdadera trama. Imagínense capítulos extras en Pulp Fiction que nos muestren el contexto de Pumpkin & Honey Bunny o Mr. Wolf, dicha cinta no sería la misma.
Sin embargo, Inglorious Basterds es gloriosa gracias a Christoph Waltz, su personaje de Coronel Nazi es digno de una nominación al Oscar, aunque con una controversia similar a la de Samuel L. Jackson: ¿actor principal o reparto?
Incluso, no habría problema si Inglorious Basterds se llamara "The Jew Hunter". Aunque me quedo con la espina clavada de una cinta: All Basterds, All the Time.
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